Un nuevo curso había comenzado en la universidad, era hora de centrarse y dejar pasar las vacaciones y el ocio, este fue un verano especial en el que disfruté mucho junto a amigos en la playa. Y sí, también estuvo Alex durante estos meses en mi vida. Jamás hablamos de aquél beso bajo los fuegos artificiales, pero nuestro vínculo de amistad se hizo muy fuerte durante este tiempo. Hemos ido al cine, a tomar café, a pasear… y no voy a negar que es un chico que me gusta mucho, pero de ahí a ennoviarme… no creo ¿O sí?

He de organizarme concienzudamente, estamos en el mes de octubre y tenemos que agilizar los ensayos con las clarisas, las próximas navidades queremos estrenar nuestra obra y queda trabajo por hacer. Los miércoles y viernes voy al monasterio, se a que hora entró pero nunca a que hora salgo, siempre que puede alguna hermana, me quedo hablando un rato en el locutorio. Esta vez le tocó aguantarme a la hermana Aramís, las postulante ex-rockera que dejó la chaqueta de cuero por el hábito. Y aprovechando que solo es un par de años mayor que yo, le conté una preocupación.

  • Resulta hermana… que yo… que yo tengo una amiga, que bueno es una chica muy buena la verdad, y esta chica… ehh… se dió un beso en las fiestas del pueblo… y bueno pues han pasado tiempo este verano juntos y ahora ella… que no le gusta este chico, pero no sabe si este chico le gusta a ella… ¡Ay que lío! ¡El que tiene mi amiga digo!
  • ¿Y dónde está el problema Adele? – Preguntó Aramis.
  • Pues que a ella, a mi amiga, creo que le gustaría saber si a él… -Dije.
  • ¿Tu amiga quiere saber si gusta a ese chico, sin gustarle ese chico? -Preguntó de nuevo la hermana.
  • Supongo… -Respondí.
  • Entonces a ti.. ¡Digo a tu amiga! Le gusta ese muchacho aunque diga lo contrario ¿No crees? Creo, que tu amiga, debería tomarse un tiempo, hacerse preguntas importantes, de las que no encuentras respuesta tan rápido. Sobre ella, su presente y futuro, sobre lo que llena de verdad su corazón. -Respondió Aramís posando su mano en mi pecho.
  • ¡Muchas gracias hermana! – Contesté y me fui hasta mi casa con la bicicleta.

Una vez había cenado y estaba en mi habitación, me entró un mensaje en el teléfono, era de Alex preguntando como me había ido el día. Salte de la silla del escritorio donde estaba sentada y me tumbé en la cama para responder.

Estuvimos una hora de conversación, los minutos pasan volando, tanto que al acabar la cháchara me dí cuenta, que no había acabado la tarea pendiente que debía presentar mañana a mi equipo en clase, y Pancho tampoco había salido a hacer sus cosas a la calle. ¡Hoy dormiré muy poco!

Sonó la alarma, pero como el que oye llover, me di la vuelta y me quedé dormida. Mi madre subiendo la persiana fue la que hizo sobresaltarme .

  • ¿Sabes que hora es? – Preguntó mi madre.
  • ¡No! ¡Dime! – Dije asustada mientras me levantaba y vestía rápidamente.
  • ¡Las diez Adele! – Exclamó.
  • ¡La presentación del trabajo mamá! ¡Era a las nueve! – Lamenté mientras me aceleraba mucho más.

Tuve la suerte que me llevó en coche y el precio a pagar, era escuchar su regañina hasta la puerta de la facultad. Razón no le faltaba, estaba un poco despistada y era un curso muy importante. ¡Ay, no se que me pasa!

De vuelta a casa baje una parada antes de la mía, fui andando entre la arboleda, para intentar pensar un poco en las palabras que me había dicho la hermana Aramís: “Sobre ella, su presente y futuro, sobre lo que llena de verdad su corazón”.

¿Y que llena mi corazón? Se preguntaba Adele.