鈥淒os gallos re帽铆an para decidir qui茅n mandaba en el gallinero.

Al fin uno sali贸 vencedor y, presuntuoso, se subi贸 a una pared poni茅ndose a cantar tan fuerte como pudo mientras el vencido se escond铆a.

Al verlo all铆 encaramado, un 谩guila que sobrevolaba el corral lo atrap贸 entre sus garras.

Desde entonces, el gallo perdedor qued贸 como el rey del gallinero鈥.

Esta f谩bula de Esopo, me trae al recuerdo algo que aprend铆 desde chica en el Evangelio, lo que importa a los ojos de Dios, no es lo mismo que importa a nuestros ojos. Valoramos a una persona o situaci贸n, en la mayor铆a de los casos sin conocer todas las aristas, sin que nos afecte el tema, como meros exportadores elocuentes que 鈥渟aben siempre la soluci贸n de todo鈥. Dios, sin embargo, ve el fin y el principio al mismo tiempo 鈥渆n cuanto aconteciendo鈥濃 as铆 que puede emitir un juicio real, un juicio justo, quiz谩s el 煤nico y verdadero juicio que pone cada cosa en su dimensi贸n exacta, desvela lo que a simple vista no se ve. Ni m谩s ni menos.

Esta f谩bula adem谩s me hace revivir la experiencia de aquella pobre viuda que ech贸 delante del Se帽or todo lo que ten铆a, ech贸 por ende su vida鈥 aquel sabio, que entraba como el gallo, jact谩ndose de sus victorias, depositando una enorme cantidad de dinero en las arcas del templo y perdiendo ante Dios el lugar que cre铆a tener.

Puedes mirar por encima de ti todo el rato, y eso en nuestra vida tambi茅n puede suceder, pero si pierdes la experiencia, el contacto con nuestro propio barro, perderemos pie鈥 nos meteremos en un terreno pantanoso en el que solo Dios es la tabla de salvaci贸n.

Lo que importa a los ojos de Dios es 鈥渦n coraz贸n contrito y humillado鈥, 脡l no lo desecha. Eso importa, importa nuestra capacidad de amar, de empatizar, de crecer junto al otro sin aplastarle, sin hacerle con nuestra vanagloria m谩s peque帽o鈥i no, todo lo contrario, promoviendo al hermano, extendiendo la mano, alent谩ndole en el camino.

Nuestra vida sin la dimensi贸n humana que se da en la convivencia, ser铆a una vida, distinta, no franciscana. En muchos casos las personas cercanas, son el l铆mite de nuestras fronteras personales, el respeto es la regla y el amor la norma. Ahora bien, aterrizando todo, dir铆a tres cosas para que te las lleves y les des vueltas durante el d铆a.

  • Acercarse a Dios, requiere conciencia de nuestras limitaciones
  • Cuando lo comprendemos, evitamos ser duros, 谩speros con los dem谩s.
  • Si el amor gu铆a tus acciones, tus errores ser谩s cada vez m谩s insignificantes, porque aprender谩s a ser m谩s humilde.