Muchas veces nos han preguntado por nuestro hábito, y como son tantas y diferentes las preguntas, vamos hoy a hablar de el.

Es un hábito tradicional muy sencillo, consiste en la túnica franciscana sujeta con un cordón con tres nudos que representan los votos de castidad, obediencia y pobreza, “nada para el camino”, ni siquiera el cinturón (Mateo 10). Una toca larga sobre la túnica que define el caractérístico peto, en cuyo centro se encuentra la medalla franciscana con la imágen de María Inmaculada.

En un principio el sayal franciscano no era marron sino gris azulado, de hecho se puede observar en la iconografía antigua de Santos Franciscanos. el Santo prefería a la alondra entre todos los pájaros que existían, por su capucha similar al de los frailes, y su plumaje con el color de la tierra, y ella da ejemplo a los religiosos de que no hay que tener ropa delicada o de colores llamativos.

El velo para las novicias es blanco, a partir de la primera profesión se lleva de color negro siendo el definitivo para nuestra vida.

Existen muchas ramas de Franciscanas y no todas hemos vestido de la misma forma.

En los años sesenta se modifica, sobre todo la toca, que toma la forma de media circunferencia, y se añade una especie de esclavina. En cuanto al calzado usamos sandalias, pero adaptándonos por ejemplo a los trabajos en la huerta donde utilizamos botas. Para San Francisco, lo más importante eran la modestia y la pobreza, tanto que sólo en los dos últimos años de su vida, para ocultar las vendas ensangrentadas por los estigmas de los pies, tuvo que llevar zapatos de piel o de paño.

Esperamos que con estas líneas, hayamos resuelto alguna de tus preguntas.