Muchas personas desconocen la historia que os vamos a presentar, ocurrió entre los años 1955 hasta 1996 en la Universidad Laboral de Gijón en Asturias, España. Dicha universidad, acogió hasta un millar de alumnos internos huérfanos de la minería, pesca y la agricultura, junto a otros becados de familias sin recursos, a quienes se formaba en disciplinas que fueron lo que se conoce hoy como Formación Profesional.

Allí nos encontrábamos 80 hermanas Clarisas, encargándonos de aquellos jóvenes con nuestras labores de lavandería, ropería y cocina. El día comenzaba muy pronto para todas nosotras, a las seis de la mañana nos poníamos en pie, tras el aseo, y el rezo en el coro durante hora y media, tocaba el desayuno a las ocho en punto, nada más terminar cada una nos dirigíamos a nuestra ocupación ¡Sin olvidar a esas hermanas que habían empezado antes, para que los desayunos estuvieran listos!. Unas a la cocina, otras a la lavandería y el resto a la ropería sin olvidar los trabajos de limpieza. Y así, de lunes a domingo ininterrumpidamente,con sus cinco comidas diarias para los estudiante y la ropa lavada, planchada, remendada si era necesario, y por supuesto clasificada. En unos carros muy pesados se llevaban hasta la antesala de las habitaciones, donde los propios chicos recogerían y se encargarían de la distribución. Sin duda, se requería de mucho esfuerzo y una disciplina muy estricta, para poder llevar a la vida del día a día, la organización del trabajo y de la vivencia de nuestra Regla. Con el silencio reinante esencial, se podían escuchar a todas aquellas monjas trabajando sin cesar para ofrecer a todos aquellos alumnos un pedacito de ellas.

Con el tiempo los alumnos fueron menguando y hubo que plantearse formalmente el traslado en 1995. 41 años de intensa dedicación, entrega y generosidad.