Nacida en Foligno el 4 de enero de 1248 en el seno de una familia acaudalada, pronto queda huérfana de padre. Se casó muy joven y tuvo varios hijos. Poseía riquezas, castillos, lujos, joyas y fincas, pero nada de esto la hacía feliz. A los 35 años, murieron sucesivamente su madre, esposo e hijos. En medio de esta aflicción, Angela recurre a Dios, va a la iglesia y escucha la prédica de un sacerdote franciscano dándose cuenta de su error, ya que había vivido su juventud como una mujer orgullosa, poco piadosa y despegada de Dios. Realiza una confesión general de toda su vida y se hace terciaria franciscana. Va de peregrinación a Asís, y San Francisco en una visión le dice que es necesario hacer dos cosas: vender todo lo que tiene, entregarlo a los pobres, y dedicarse a meditar en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Y así lo hace!. Vende todo menos un castillo al que estima mucho. Hasta que en una visión oye decir a Cristo crucificado: “¿Y por amor a tu Redentor no serás capaz de sacrificar también tu palacio preferido?”. Lo vende también y todo el dinero recogido lo da entre los pobres. Hace lo mismo con todas sus joyas y lujos, entregando el dinero entre los más necesitados, y se dedica a la vida de contemplación y meditación en la Vida, Pasión y Muerte del Señor. Murió el 4 de enero de 1309 en Foligno, Italia. «Yo, Ángela de Foligno, tuve que atravesar dieciocho etapas del camino de penitencia, antes de comprender toda la imperfección de mi vida» Con la historia de esta gran mística contemplativa de la Edad Media, aprendemos, que no por poseer bienes y ostentaciones tendremos el corazón lleno. Qué solo con Él y en Él lo encontraremos.

Nació en Camerino el 9 de abril de 1458, hija del príncipe Julio César de Varano y de la señora Cecchina di maestro Giacomo, recibió una adecuada instrucción en las artes y las letras, de sus numerosos escritos se deduce que Camila recibió una sólida educación humanística. Todas las escrituras de Bautista son remarcables por la originalidad del pensamiento, llamativa espiritualidad, e ilustrado lenguaje. Su padre hizo todo lo que estaba a su alcance para forzar a su hija a tener un gran matrimonio, hasta incluso la extensión de encarcelarla. Pero Bautista no cedió a sus planes, así que firmemente, después de dos años y medio su padre le devolvió la libertad, por miedo como dijo, a verse reflejado en la venganza de su hija, finalmente la dejo convertirse en monja. El 14 de noviembre de 1481 ingresó en el monasterio de las Clarisas de Urbino, tomando el nombre de sor Bautista. Hacia finales de 1483 emitió la profesión religiosa. En los primeros días de enero de 1484 regresó a Camerino con ocho compañeras y, el domingo 4 de enero, dieron comienzo formal a la nueva comunidad de Hermanas Pobres de Santa Clara. A la edad de 35 años fue elegida por primera vez abadesa, servicio en el que fue confirmada repetidas veces. El 28 de enero de 1505, el Papa Julio II, que la estimaba mucho, la envió a formar una nueva comunidad de clarisas en la ciudad de Fermo, donde permaneció dos años; también modeló la nueva comunidad de clarisas de San Severino Marche en los años 1521-22. Según el testimonio de una hermana clarisa, en su corazón encontraba lugar toda la Iglesia de Cristo, por la cual oró y sufrió. A los 66 años de edad, de los cuales había pasado 43 en la intimidad del claustro, su cuerpo se apagó un 31 de mayo de 1524. Benedicto XVI la canonizó el 17 de octubre de 2010, en la plaza de San Pedro del Vaticano.